Su alteza real el príncipe Hassan bin Talal, acompañado por su alteza real la princesa Sarvath al-Hassan, asistió ayer martes a la inauguración de una exposición de fotografías y al lanzamiento del libro “Gaza, puerta árabe al Mediterráneo: memoria y arte”.
La exposición incluye fotografías inéditas y hallazgos arqueológicos procedentes de los trabajos de las misiones franco-palestinas en Gaza (1995–2019), por iniciativa y coordinación del padre Jean-Baptiste Humbert, arqueólogo que trabajó en Oriente Medio durante cincuenta y tres años.
Al acto, organizado por la Asociación de Amigos de los Festivales de Jordania en cooperación con el Instituto Real para los Estudios Interreligiosos, asistieron embajadores de varios países acreditados ante el Reino, así como destacadas personalidades culturales y diplomáticas.
En su discurso, Su Alteza el príncipe se refirió a su visita el año pasado a la exposición “Tesoros salvados de Gaza: 5.000 años de historia” en el Instituto del Mundo Árabe de París, señalando que muchas de las piezas expuestas no se habrían conservado de no haber sido trasladadas desde Gaza hace dos décadas y puestas a resguardo seguro dentro de las colecciones del Museo de Arte e Historia de Ginebra. Subrayó que estas obras, al igual que sus propietarios palestinos, siguen viviendo una situación de desplazamiento.
Su Alteza destacó que, durante la mayor parte de la época moderna, los palestinos han sido privados de desarrollar un programa nacional de excavación arqueológica que les permita narrar su propia historia, lo que ha convertido a la arqueología no solo en una prueba histórica, sino en un acto de resistencia frente al borrado y la negación.
Asimismo, se refirió a lo señalado por el historiador escocés William Dalrymple acerca de la visión reduccionista que presenta a Gaza como un simple gran campamento de refugiados, afirmando que Gaza es en realidad uno de los centros urbanos más antiguos del mundo y que nunca fue un margen de la historia, sino una puerta de enlace entre África y Asia, que conecta el corazón del mundo árabe con el Mediterráneo y, a través de él, con Europa.
Su Alteza se detuvo también en las capas urbanas acumuladas de Gaza a lo largo de las épocas ,desde las edades del Bronce y del Hierro, pasando por los asirios, griegos, romanos y bizantinos, hasta los períodos islámico, cruzado, mameluco y otomano, describiéndolas como un diálogo prolongado a través del tiempo.
El príncipe aludió al puerto de Blakhiyah, en Beit Lahia, donde excavaciones anteriores revelaron vestigios de la época romana que reflejaban una ciudad mediterránea conectada y abierta, antes de su destrucción en 2023.
Concluyó señalando que esta exposición y el libro que la acompaña invitan a evocar Gaza como memoria, identidad e historia humana, lejos de reducirla a una mera escena de conflicto, y llamó a proteger este patrimonio como parte de nuestra humanidad compartida.
(Petra)





